miércoles, 29 de octubre de 2008

"LA FARSA"

La amistad es un valor para mí muy importante, entendiendo como amistad la relación que tiene lugar entre las personas con el objeto de compartir vivencias, objetivos, pasar buenos ratos de conversación, disfrutar de momentos entrañables, poder bromear y tomarse la cruda existencia con sentido del humor, reirse de uno mismo y de los demás, poner en marcha proyectos con la única finalidad de hacer cosas juntos e intentar llevarlas a buen término, compartir aficiones, intercambiar libros y discos, dar lo mejor de uno mismo sin exigir ninguna compensación a cambio, escuchar y ser escuchado respetuosamente, etc, etc; en fin, en hacer juntos parte del camino vital y conseguir que ese tránsito sea por momentos más agradable y placentero. Para mí el amigo auténtico es el que en los momentos difíciles va a estar irremediablemente a tu lado para echarte una mano y ayudarte en la medida de sus posibilidades a superar los baches de la existencia. El grado de amistad que puedes tener con una persona no se puede medir en función de la frecuencia de la relación sino que más bien depende de la calidad e intensidad de dicha relación. En ocasiones el excesivo roce con determinadas personas del círculo cercano de amigos produce relaciones de dependencia que son altamente perjudiciales, convirtiéndose la amistad muchas veces en un mero entretenimiento frívolo sin consistencia ninguna con el fin de llenar el vacío existencial de las personas y en una manera de pasar las horas muertas sin afán de construir algo nuevo. Este tipo de relaciones suelen degenerar en situaciones lamentables que se caracterizan por la competición de los egos y por el interés perverso en que la existencia de los demás transcurra en un plano de inferioridad que nos haga parecer más brillantes de lo que realmente somos, olvidándonos por momentos de nuestras propias carencias. El siguiente poema titulado "LA FARSA" está íntimamente relacionado con el tema que acabo de plantear:
Venid a visitarme,
a mi trono de sufrimiento
coronado por mi generosa autodestrucción
Venid a mí, a contemplarme
la sombra de mis años luminosos,
el hijo desterrado de los quehaceres humanos,
el guardián de vuestras almas tristes,
la víctima de vuestros caprichos amorosos,
el eterno animador de vuestras veladas nocturnas,
el loco referente para vuestras ilustres corduras,
el cómplice de vuestras patéticas mezquindades,
la luz en vuestras tinieblas de sábado noche.
Venid a verme, a mí.
A mí, a quien solo ofrecistéis vuestro ajado presente
marcado por el hastío y la desdicha,
a quien colmastéis de falso aprecio
y quisistéis ahogar con el peso de la banalidad.
Dedicad una última mirada ahora
a quien con vosotros vistió
los grises ropajes de la mediocridad
y dilapidó las horas divinas de su verano.
Frente a vosotros, los retales de mi pobre estampa.
Recoged pues, los restos de vuestra propia mentira,
corred raúdos el telón de mis párpados
y dad por terminada la función.

1 comentario:

DRAGIJON dijo...

Me tienes angustiau, a ver si la visita a London dejote un espiritu subyacente...tas que te sales. Simplemente a otru nivel.

Sigue asi, un poco de calidad en esti mediu de expresion no vien nada mal