sábado, 24 de enero de 2009

CENTRO DE OCIO

Fue en abril del año 2003

CENTRO DE OCIO
I
Pequeño tesoro de cabellos dorados.
Tierno brote de mi primavera doliente.
Apareces resuelta en el puesto de comidas
con tu cuerpecito de muñeca de porcelana.
Figurita amorosa, clara, dulce como la muerte,
quiero ahondar en tus ojos azules,
viajar eternamente por esos mares misteriosos,
conocer la magia de tu rotunda presencia.
En tus fugaces miradas soplan vientos frescos,
portadores de buenos augurios.
Tu cabecita plena de sentido,
tus gestos suaves de fémina verdadera,
tu porte elegante de reina de abril,
tus manos rebosantes de caricias latentes,
tus pechos ligeramente definidos.
Eres carne limpia y gozosa,
de suaves miembros animales,
boca tierna que con sus sonrisas
va dibujando trazos de seda
en los escenarios de los artificios humanos.
II
Que tu estela bañe mi corazón para siempre,
que yo no podré olvidar jamás
ese acunar al niño en tus brazos
meciéndolo en ligero vaivén celestial,
coronando su cabecita linda
de besos tan dulces como flores.

TEMPORAL EN EL CANTÁBRICO

Cuando esta tarde pasé a la altura del muro San lorenzo se veía la mar picada, con un fuerte oleaje, y hace un momento cuando circulaba por la Autovía la ventolera era considerable; de hecho tuve que reducir la velocidad debido a los bandazos que daba el coche. Desde la ventana de la cocina el espectáculo es impresionante, tal parece que los árboles vayan a salir volando. El ímpetu del viento me ha hecho recordar el siguiente poema, inspirado en una experiencia onírica que dejó profunda huella:
PARTE I
Furioso oleaje el que me arrastra.
Cruce rápido de ideas.
El cuadro es horripilante.
Corazón que se retuerce.
Triste canción de despedida.
Agonía lúcida en un mar tropical.
La confusión es vertiginosa y
una llama tiembla entre suspiros.
Esencia perdida mezclándose con espuma de mar.
Estruendo que se adueña de mis oídos.
Gélida caricia sobre mi cuerpo,
sabor salado en mi boca.
Soy un loca brújula que da vueltas sin cesar.
El Gran Misterio me acoge entre sus brazos,
para luego devorarme.
PARTE II
Renacer envuelto en la blanca luz,
¡qué maravillosa sensación!.
El espíritu se vuelve juguetón con los colores.
Pureza renovada.
Una lámina blanca es mi mente.
De repente: un despertar.
Visión que dulcifica mis ojos.
Piel suave, oscura, olorosa.
Invasión de esencias.
Placer infinito.
Ondas oscuras que brillan,
atravesándome sus destellos.
Mirada serena.
Voz cristalina que me tonifica.
Suaves curvas de ébano.
El tiempo se disuelve.
La realidad se convierte en ideal.